Goyo Fotografia | Ansel Adams (1902-1984)
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Ansel Adams (1902-1984)

Ansel Adams (1902-1984)

Nació el 20 de Febrero de 1902 en San Francisco, Estados Unidos.

Conocido por sus fotografías en blanco y negro de paisajes del Parque Nacional Yosemite en Estados Unidos, entre otros muchos. Y autor de numerosos libros sobre fotografía donde podemos destacar su trilogía (La Cámara, El Negativo y la Copia) estamos ante uno de los grandes fotógrafos de la historia. Un personaje tan interesante como atrevido, con unos ideales férreos y un visionario que lo aleja de su arquetipo de purista. Posiblemente sea uno de los fotógrafos que más haya hecho por el mundo de la fotografía. Sus imágenes, increíblemente bellas e impresas con una técnica impoluta, favorecieron que muchos adaptaran la idea de que la fotografía, podía ser un medio de expresión. De hecho, este fue uno de sus propósitos principales a la hora de realizar fotografías.

Su legendario “sistema de zonas” proporcionaba al fotógrafo una gama monocromática más amplia, y con ello más expresiva. Un método para calcular el tiempo de exposición y de revelado que debía aportar una gradación óptima a los valores del gris.

Un año después del nacimiento de Ansel, sus padres Charles Hitchock Adams y Olive Adams, se trasladaron a la casa que su padre había estado construyendo en San Francisco. Su niñez estuvo marcada por los muchos momentos que tuvo que guardar cama debido a su predisposición a enfermar. Él mismo dijo de su niñez, que estuvo marcada por su estado mental precario y por su hiperactividad, dos elementos que le fueron acompañando a lo largo de su vida.

A los cuatro años de edad, le tocó vivir de cerca el drama del terremoto de San Francisco de 1906, donde las consecuencias para su familia fueron únicamente pequeños daños en la estructura de su casa, y para él, una fractura de nariz. Sin embargo, en su propia biografía recuerda este momento como la experiencia más cercana con el intenso sufrimiento humano. Recuerdo que se le grabó con fuego aún con su corta edad. En esta misma época, en su familia tuvo lugar una desgracia, aunque él no fue consciente de lo que pasaba. La quiebra del negocio químico de su padre debido a la traición de sus socios, su cuñado Ansel Easton y su abogado y amigo George Wright. La familia cayó en una embarazosa situación social y económica y su madre cayó en una depresión constante que arrastró durante años. El padre de Adams intentó ganarse la vida con otros negocios, pero al final desistió y acabó trabajando como vendedor de seguros y jefe de una oficina.

Curiosamente, la enfermedad fue la responsable del interés de Ansel por la fotografía. Cuando tenía doce años, enfermó de sarampión, por lo que tuvo que permanecer en la cama, con las persianas bajadas. Ahí en la cama, fue donde se percató que los espacios entre la persiana y la parte superior de las ventanas hacía las veces de primitivos objetivos, que proyectaban en el techo vagas imágenes del paisaje exterior. Su padre le explicó el fenómeno convirtiendo su cámara Kodak Bulls-Eye en una cámara oscura. Este fue su primer e interesante contacto con el mundo de la fotografía que le dejó marcado por la curiosidad del hecho de por vida.

Ansel Adams fue hijo único y muy querido, según la correspondencia que se conserva de la familia parece que hicieron todo lo posible para lograr que pudiera llevar la vida que sus padres habían deseado. Como consecuencia, este hizo que Ansel viviera con un constante deseo de complacer a sus padres. Su madre tocaba el piano y con doce años empezó a mostrar interés por la misma afición de su madre. El aprendizaje de este instrumento fue algo de vital importancia para su vida, ya que en su biografía recalca que le infundió el sentido de la disciplina. Su paso por el colegio fue bastante problemático y la situación económica que estaba viviendo hizo mella en sus estudios, tampoco le ayudó mucho su timidez y la dislexia que padecía, que le causó ciertos problemas al intentar integrarse en la escuela.

Ansel era un entusiasta de la naturaleza, gracias a un libro que le regaló su tía sobre Sierra Nevada, animó a su familia a pasar las vacaciones en el Parque Nacional de Yosemite. Poco después de llegar a Yosemite, le regalaron su primera cámara, una Kodak Box Brownie. Quedó tan enamorado del lugar que volvió a repetir la experiencia al siguiente año al mismo lugar con su familia. Durante toda su vida Ansel luchó por defender y proteger la naturaleza. Al cumplir los 16 años, Adams trabajó a tiempo parcial en una tienda de servicio de fotografía cercana a su casa. Durante el verano de ese año realizó su primera visita a Yosemite en solitario. No sólo empezaba a distanciarse de su familia, sino también a darse cuenta de lo esencial para su desarrollo físico, emocional y espiritual que significa Yosemite.

Un año después, se hizo miembro del club: Sierra Club, organización ecologista a la que perteneció activamente hasta su muerte. Su ingreso en el club acentuó su interés por la fotografía donde acostumbraba a llevar su cámara de gran formato Graflex a todas sus excursiones. En este club estableció una relación de amistad con Cedric Wright, violinista y fotógrafo aficionado y también hijo del antiguo socio de su padre. Juntos empezaron a difundir sus experiencias por las tierras salvajes estadounidenses mediante conferencias.

Ansel orientó su esfuerzo para dedicarse al piano y trabajar como concertista. Con 21 años compró un piano de cola de 6.700 dólares que tuvo que ser pagado con la venta de un terreno que le había regalado su tío, junto al esfuerzo económico de su padre que tenía que pagar los plazos a la misma vez que mantener a la familia. Los esfuerzos de sus padres con la dura realidad económica muestra lo importante que era para ellos las altas metas de su hijo.

Adams empezó a ver la fotografía como algo lucrativo y del cual le gustaría empezar a vivir. Su primer éxito fue conseguir financiación para un viaje a las Montañas Rocosas de Canadá como fotógrafo oficial. Desde los 18 años ya empezaba a mostrar dudas sobre su planeada carrera como concertista de piano y su recién descubierto amor por la fotografía.

Este dilema que le acompañó durante años, y la intensa necesidad de vender sus fotografías, lo llevaron al estudio de Harry Cassie Best, un pintor de paisajes que había encontrado un mercado para sus cuadros de Yosemite. Best tenía una hija con 17 años: Virginia, con la que Adams acabó casándose y con la que tuvo 2 hijos.

En 1927, su amigo Cedric Wright le presentó a Albert Bender, socio de éste en una compañía de seguros y comprometido patrocinador de las artes. Bender introdujo a Andsel en el ambiente cultural de San Francisco e hizo realidad la publicación de una colección de sus fotografías: Parmelian Prints of the High Sierras. Bender fue un personaje decisivo en la vida de Ansel ya que gracias a él pudo acceder a su carrera como profesional dentro de la fotografía. Le aportó energía y seguridad a la vez que contactos. En uno de sus viajes con Bender conoció a Paul Strand, sus imágenes le causaron gran impacto, ayudándolo a alejarse del estilo pictorialista y a encaminarse hacia el estilo de “straight photography” (fotografía directa o pura), donde la claridad de la lente es lo más importante y  dónde la fotografía ha de sufrir el menor número de ajustes y retoques posibles. En palabras de Adams, este encuentro fue una revelación: su “destino” no era la música, sino la fotografía.

La madre y la tía de Adams le rogaron que no abandonara el piano defendiendo que “La cámara no puede expresar el alma humana”. Su respuesta consistió en dedicar el resto de su vida a demostrar que estaban equivocadas.

Adams estaba introducido totalmente en el círculo cultural, se rodeó de grandes fotógrafos y amantes del arte, conoció a Edward Weston con quien entabló una gran amistad y crearon un club fotográfico llamado “F/64” en honor a la apertura más cerrada de las cámaras de gran formato. Este grupo se oponía frontalmente al pictorialismo en favor de una estética directa.  

Poco a poco, fue desarrollando las bases de lo que sería su estilo fotográfico. Durante un viaje a Yosemite, experimentó un momento inspirador mientras trataba de decidir cómo trasladar a una fotografía el qué sentía ante la presencia del Half Dome, un enorme domo granítico en el extremo oriental del valle de Yosemite. Precisamente, al que hace honor en su fondo de pantalla el sistema operativo de Apple Yosemite, un guiño a la figura de Ansel Adams. En esa toma, se le ocurrió utilizar un filtro rojo, consiguiendo oscurecer el cielo en la copia afirmando que había logrado su primera verdadera visualización.

La visualización, o lo que llamó más tarde, la “previsualización”, se convirió en uno de los dos dogmas de su credo estético. El otro fue el “sistema de zonas”. Empleando los términos musicales propios de su formación, manifestó: “El negativo es la partitura, la copia es la ejecución.

En 1933, Adams y Virginia viajaron a Nueva York para mostrar sus trabajos a Alfred Stieglitz, fotógrafo al que siempre había admirado. Tres años más tarde, Stieglitz le ayudó a llevar a cabo su primera exposición personal.

Aunque podríamos considerar a Ansel Adams cómo un fotógrafo paisajista, no sería fiel reflejo de su vida como profesional de la fotografía, ya que también se dedicó a la fotografía de publicidad, anuncios, retratos, arquitectura, ilustraciones, reproducciones de obras de arte, fotomicrofototografías, ciudades, paisajes, animales y noticias, a lo que podríamos añadir su colaboración con revistas como Life y Fortune además de ser fotógrafo asesor para Polaroid y Hasselblad. Con lo cual, podemos ver que su intrusión en la fotografía fue muy completa y tocando prácticamente casi todos los palos de la fotografía que le ayudó como sustento financiero.

Sus imágenes se han convertido en un símbolo angloamericano, muchas de ellas centradas en el Parque Natural de Yosemite, siendo los paisajes el principal tema de sus fotografías. Precisamente por esto obtuvo alguna que otra crítica, como por ejemplo la del fotógrafo francés Henri Cartier-Bresson, que sin duda traeremos a este podcast biográfico muy pronto, y que dijo sobre Adams: “El mundo se está cayendo a trozos y todo lo que Adams y Weston fotografían son piedras y árboles.” incluso fue muy criticado por la ausencia de personas en sus fotografías paisajísticas.

Tres años antes de su muerte, recibió el premio internacional de la fundación Hasselblad, con el tiempo este fotógrafo se ha convertido en leyenda, fotografiando lugares a los que ha ayudado a conservar. En 1984 murió debido a un fallo en su corazón, posiblemente agravado por un cáncer pancreático.